|
Temas
Archivos
Enlaces
|
Este sábado salí de marcha con un grupo de amigos y amigas. Primero estuvimos en un piso. Cada uno llevamos comida y bebida, así que cenamos y estuvimos bebiendo y riéndonos hasta cerca de la una. Entonces salimos. Fuimos por la zona de la Catedral, Los Toneles, La Parra, Casa Juan. Luego bajamos al Cubitos. Allí me encontré con Michel y en seguida dejamos a nuestras pandillas y nos pusimos a bailar los dos.
Michel y yo somos muy amigos. Aparentemente sólo somos amigos. Bueno, y en realidad sólo somos amigos, lo que ocurre es que a veces introducimos el sexo en nuestra amistad. Nos caemos superbien, pero ni yo estoy enamorada de él ni él de mí. Hace un año aproximadamente nos enrollamos por primera vez. Coincidimos en una fiesta y terminamos follando en su coche. Desde entonces hemos repetido varias veces. Pero sólo nos enrollamos si coincidimos en algún sitio yendo de marcha y si vemos claramente que no estamos emparejados con nadie. Como mis amigos también lo conocen, no ven problema en que los deje aparcados y me quede bailando o charlando con él.
Al rato les dije a todos que me iba ya para casa. Michel dijo que me acompañaba un poco, que me llevaba con el coche. Nada más subirnos, le comí la boca. Estaba bastante borracha, y a mí el alcohol me suele poner la libido a tope. Nos besamos un buen rato mientras él me acariciaba. Tenía las manos muy calentitas. Muy amorosas. Llevé mi mano a su entrepierna y note que ya la tenía dura, así que le dije ¿por qué no vamos a un sitio más discreto?
En Huesca mucha gente joven va a follar con el coche a una especie de pinar que hay junto a la ermita de Salas. Para nada es un sitio discreto. No sé si es por tradición o por no pensar en otros sitios, pero con Michel solemos ir allí. Como de costumbre, había varios coches con parejas dentro. Tiene su morbo pensar que estás follando y que a tu alrededor, a sólo unos metros, hay un montón de parejas que también lo están haciendo. Algunos encienden la luz interior y, si no se han empañado los cristales, en ocasiones puedes verles. En otros se percibe el bamboleo del coche. En verano, con los cristales bajados, se oye de todo, suspiros, jadeos, amortiguadores defectuosos, pisadas de alguien caminando. Porque claro, suele haber mirones. Sombras fugaces que se mueven entre los troncos de los árboles. He llegado a ver a alguno bastante cerca. Con Michel a veces nos hemos divertido intentando verlos y ver lo que hacen, cómo se acercan con sigilo a algún coche y de repente se quedan quietos, mirando al interior. Estoy segura de que algún mirón nos ha estado observando alguna vez mientras follábamos. Y no me siento molesta. A veces tengo la curiosidad de saber qué se debe sentir actuando como ellos. Estando en Salas, alguna vez al salir del coche para hacer pipí o fumar un cigarrillo, me he acercado más de lo debido a algún coche próximo. Pero no me atrevo, no creo que lo haga nunca, a pegar la nariz contra el cristal de un coche para ver qué están haciendo dentro.
Como decía, al llegar a Salas, Michel se desabrochó la bragueta en seguida. Se le había bajado la erección. Así que le hice una mamada de esas que él dice que son de ensueño. Mientras le chupaba la polla, él se las arregló para desabrochar mi pantalón, bajármelo y empezar a acariciarme por encima de las bragas. Bufff, me puse a cien en un momento. Nos quitamos del todo los pantalones, abatimos respaldos e hicimos el amor. Michel se mueve muy bien. Me gusta como lo hace. A lo mejor me está penetrando lentamente, se para, y de repente da unas sacudidas muy rápidas, pero bastante rato, y vuelve a parar, y vuelve a empezar.... despacio, se para, rápido.... No sé, a mi me vuelve loca. No se cansa. Se nota que está bien físicamente. Y además procura ponerse de forma que al penetrarme la polla frote bien con el clítoris. Como casi siempre que lo hago con él, tuve un orgasmo intenso y prolongado, de esos que notas que quizá podría mantenerse durante horas. No suelo gritar, pero tuve ganas de hacerlo. Cuando ya empezaba a dejar de sentir el placer del orgasmo, Michel se corrió también. Le dan unos espasmos muy divertidos. Y aprieta el culito y se le pone muy duro. Luego aún estuvimos un rato charlando y haciendo bromas, pero a mí me pesaba el sueño. Me llevó a casa y dormí como un bebé, feliz y contenta.
Autor: Pillina Jo, yo cuando tengo un orgasmo de esos que dices tu, me entran ganas de llorar. No se por qué... cuando me gusta, pero normalito, me río a carcajadas
Fecha: 26/10/2004 21:44.
Autor: calandra Si, a mí también me ha pasado a veces lo de echarme a reir. Pero lo de llorar no me ocurre.
Fecha: 27/10/2004 12:13.
|