EN GRUPO
Desde hace tiempo tengo mucha curiosidad por el sexo en grupo. Quiero probar qué se siente estar rodeada de varios cuerpos, de hombres y mujeres entregados al placer sin tabúes. Una orgía, vamos. No me ha surgido nunca la ocasión. No sé si me daría miedo y me echaría atrás en el último momento. Debe ser complicado dar ese último paso. Pero es algo que me atrae. He visto fotos que me dan mucho morbo.
Recuerdo que ese morbo ya lo sentía cuando hace ya bastantes años hacíamos el juego de la botella y te ponían una prenda. Que si ahora quítate la camiseta, ahora dale un beso a este chico, ahora un morreo a este otro, acaricia los pechos de esta chica... A lo más que llegamos las chicas fue a darle un beso en la polla a uno de ellos pero con sin quitarse los calzoncillos. Sólo con los ligeros besos de las cuatro chicas estuvo a punto de correrse. Y los otros chicos estaban superempalmados ¡Qué recuerdos de mi adolescencia! Es el típico juego que, teniendo un par de años más acaba en orgía segura. Pero claro, entonces aún éramos todos y todas vírgenes. Y al cabo de un poco tiempo, cuando te entra la sensatez, ni se te pasa por la imaginación jugar a la botella, que eso es cosa de críos ansiosos de saciar su curiosidad en torno al sexo.
En otras ocasiones he estado cerca del sexo en grupo. Una vez en una playa y otra vez en un piso de estudiantes donde se celebraba una fiesta. Yo me enrollé con Michel, que le pidió a uno de los que vivían en el piso que le dejase su habitación para nosotros. Estábamos en plena faena cuando llaman a la puerta. Nos tapamos con las sábanas y entra el tío y dice que si no nos importa, que otra pareja quiere ocupar la otra cama de la habitación. Michel protestó y dijo que no, pero no le hicieron caso. Entró la otra pareja, borrachos perdidos, y se tiraron en la otra cama. Dijeron, tranqui tíos, seguid con lo vuestro, que apagamos las luces y ya está. A ellos les daba igual todo, iban muy pasados. Se desnudaron y se pusieron a hacerse de todo delante de nosotros. No se veía casi nada pero algo de luz entraba por la ventana. El la comió enterita, ella le hizo una mamada luego ella se puso encima de él a cabalgar. Yo, la verdad, me puse a tope. Y Michel también tenía la polla hinchada, pero no nos atrevíamos a hacer nada. Pero en seguida, Michel se puso de nuevo sobre mí, me besó y me dijo, oye, da igual, no los conocemos de nada, y seguimos donde lo habíamos dejado. Cuando noté que mi excitación ya era máxima, retiré la sábana de encima. Quería que me miraran, que vieran cómo lo hacíamos y cómo llegábamos al orgasmo. Pero creo que ya se habían quedado dormidos.
Recuerdo que ese morbo ya lo sentía cuando hace ya bastantes años hacíamos el juego de la botella y te ponían una prenda. Que si ahora quítate la camiseta, ahora dale un beso a este chico, ahora un morreo a este otro, acaricia los pechos de esta chica... A lo más que llegamos las chicas fue a darle un beso en la polla a uno de ellos pero con sin quitarse los calzoncillos. Sólo con los ligeros besos de las cuatro chicas estuvo a punto de correrse. Y los otros chicos estaban superempalmados ¡Qué recuerdos de mi adolescencia! Es el típico juego que, teniendo un par de años más acaba en orgía segura. Pero claro, entonces aún éramos todos y todas vírgenes. Y al cabo de un poco tiempo, cuando te entra la sensatez, ni se te pasa por la imaginación jugar a la botella, que eso es cosa de críos ansiosos de saciar su curiosidad en torno al sexo.
En otras ocasiones he estado cerca del sexo en grupo. Una vez en una playa y otra vez en un piso de estudiantes donde se celebraba una fiesta. Yo me enrollé con Michel, que le pidió a uno de los que vivían en el piso que le dejase su habitación para nosotros. Estábamos en plena faena cuando llaman a la puerta. Nos tapamos con las sábanas y entra el tío y dice que si no nos importa, que otra pareja quiere ocupar la otra cama de la habitación. Michel protestó y dijo que no, pero no le hicieron caso. Entró la otra pareja, borrachos perdidos, y se tiraron en la otra cama. Dijeron, tranqui tíos, seguid con lo vuestro, que apagamos las luces y ya está. A ellos les daba igual todo, iban muy pasados. Se desnudaron y se pusieron a hacerse de todo delante de nosotros. No se veía casi nada pero algo de luz entraba por la ventana. El la comió enterita, ella le hizo una mamada luego ella se puso encima de él a cabalgar. Yo, la verdad, me puse a tope. Y Michel también tenía la polla hinchada, pero no nos atrevíamos a hacer nada. Pero en seguida, Michel se puso de nuevo sobre mí, me besó y me dijo, oye, da igual, no los conocemos de nada, y seguimos donde lo habíamos dejado. Cuando noté que mi excitación ya era máxima, retiré la sábana de encima. Quería que me miraran, que vieran cómo lo hacíamos y cómo llegábamos al orgasmo. Pero creo que ya se habían quedado dormidos.
10 comentarios
PRONOSTICOS -
Jezbel -
Jorge -
´ta cachondo el blog. Me agrada
Por cierto:
aquello que te pasó con Michel, creo, le llaman, "sameroom" o algo así, qué mas da.
Un saludo,
Jorge
Parasito -
PIllina -
Selvio -
Cuando pongas tu direccion en tus comentarios escribe tu URL sin http:// para que funcione correctamente
Maitresse -
Acabo de inagurar mi blog... estan invitados
Selvio -
Te pongo en mis links para que vengan a verte mis cuates...
Javi -
elcurioso -
Saludos y muy interesantes tus temas y relatos...