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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2004.
Mi vida, sobre todo en lo referente al sexo, ha dado un giro completo en el último año. Quienes, como yo, han vivido toda su vida en un pequeño pueblo me entenderán perfectamente. A los 18 años vine a Huesca a estudiar en la Universidad. Esto ha cambiado mi vida. Hasta entonces era una chica reprimida, con pocas experiencias, pero con una gran fantasía. Con decir que mis mejores momentos sexuales habían sido posibles gracias a los chats y a la webcam, creo que está dicho todo.
La webcam me trae muy gratos recuerdos. Siempre he tenido un punto exhibicionista e impúdico. Por eso creo que he decidido escribir este weblog. Estoy segura de que habrá lectores que se sentirán identificados conmigo.
En Huesca vivo en un piso de estudiantes. Comparto piso con una chica -a la que voy a llamar Sandra en este blog, para no identificarla, que Huesca es muy pequeña- y con un chico, Javi -al que también cambio su nombre-.
Sandra es una escandalosa follando. Cuando está con su novio, Javi y yo nos morimos de risa. Se les oye todo. No se cortan. La verdad es que a mi me gusta escucharles. Mi habitación es contigua a la de Sandra. Es morboso oirles. Muchas veces me masturbo mientras ellos están follando al lado. Procuro seguir su ritmo para correrme a la vez que ellos. Claro que no siempre lo consigo.
Javi tambien tiene novia y tambien viene a casa. Pero son mas comedidos. Bueno, más silenciosos. Además su habitación está más apartada. Normalmente, sólo se les oye desde el cuarto de baño, que está pegado a la cabecera de la cama.
Por lo que a mi respecta, no tengo novio o pareja. De momento no quiero. Prefiero rollos sin compromiso. Me gusta el sexo por el sexo. Pero claro, como no es algo que esté demasiado bien visto, procuro ser un poco discreta para que no me conozcan como la facilona, la guarrilla, la putilla... ya sabéis. Por eso no llevo a muchos chicos a casa. Alguno muy de vez en cuando. Eso lo ven normal mis compañeros de piso, pero si llevase uno distinto cada fin de semana supongo que enseguida se correría la voz por todos sitios. Sobre todo aprovecho los fines de semana en que ellos se van y me dejan el piso para mi solita. Y si no, pues a veces hay la suerte de que el chico que conozco tiene piso, y si no hay que recurrir a hacerlo en el coche.
Por ejemplo, este puente me he quedado sola en el piso. El sábado noche salí con unas amigas y, aunque había muy poca gente por Huesca, ligué con un tío de mi edad que estaba bastante bien. Acabamos la noche en casa. La verdad es que no era muy allá follando. Se notaba que lo había hecho pocas veces. Yo me quede a medias y por eso empece a masturbarme. Se cortó mucho al verme masturbándome. Me pidió disculpas, dijo que había sido el alcohol, el condón,... Le pedí que pusiera remedio, y entonces no se portó mal. Sabía utilizar bien la lengua. Pero vamos, que no pienso repetir con él.
Mi pueblo es muy pequeñito -unos 500 habitantes-. Aunque iba al colegio a otro pueblo bastante más grande, mi vida allí era muy monótona y aburrida. Y en cuestión de sexo, pues os podeís imaginar. Los chicos eran muy brutos. La verdad es que ya muy jovencita conocía bien la anatomía masculina. Creo que en los pueblos somos más precoces en algunas cosas respecto a la ciudad. Vas siempre con los mismos amigos, haces excursiones para bañarte en el río o en el pantano, en la peña que montamos durante las fiestas se desinhibe mucho la gente... Pero claro, es muy limitado. Si un día haces algo con un chico, al día siguiente lo saben todos los tíos del pueblo. Lo sé por experiencia. Por eso terminé aficionándome tanto a la webcam y por eso procuraba aprovechar las vacaciones familiares en Salou para ligar con guiris.
En la ciudad, todo eso cambia. Aunque Huesca es muy pequeña, hay muchos estudiantes de fuera de la ciudad. Claro que follas un día con uno y al día siguiente lo saben sus amigos de clase, pero es distinto. Además, muchas veces vienen de marcha estudiantes de Zaragoza. Y, desde luego, los que tienen novia oficial, no van contando por ahí que le han puesto los cuernos.
Si el cambio de vivir en mi pueblo a vivir en Huesca ha sido tan radical, no me quiero imaginar lo que sería vivir en una gran ciudad. Allí sí que puedes conservar el anonimato. En fin, seguiré escribiendo para contar cosas de mi vida. Ayer tarde volvieron a casa Sandra y Javi. La verdad es que no les he echado de menos este puente. Me gusta estar sola en casa. Y eso que me llevo genial con ellos. Pero se agradece de vez en cuando no tener compañía. Ayer me levanté muy tarde. Sólo salí por la mañana a comprar pan. La ciudad estaba casi desierta. Todo el mundo parecía que había escapado. Me daba mucha sensación de soledad. Después de comer estuve chateando un buen rato. Es curioso que casi todos los tíos que me abren un privado hacen sistemáticamente las mismas preguntas: ¿de dónde eres, edad, qué buscas, cómo eres, cuáles son tus medidas, tienes novio, tienes webcam? Qué poca imaginación tienen los jovencitos pajileros.
Luego fui al cine con una amiga y nos tomamos un café. Empieza a hacer frío. Al volver a casa, ya estaban Sandra y Javi deshaciendo las maletas. A Javi aún le duraba el resacón por la borrachera que dice que cogió la noche anterior. Sacaba mala cara el pobre. Ni siquiera llamó a su novia para decirle que ya estaba de vuelta. Sandra sí que llamó a su chico y salió por la noche para tomarse algo con él.
Javi y yo nos fuimos prontito a la cama (cada uno a la suya). Cuando me estaba desnudando Javi llamó en la puerta de mi habitación. Quería pedirme el despertador. Me ha visto muchas veces en sujetador (no me importa, al fin y al cabo es como si te viese en bikini) pero me ha dado una sensación extraña, no sé si estaba azorado o incómodo al verme así, si le desperté deseo, o si simplemente era culpa de la resaca que llevaba encima. Desde luego sí que me di cuenta de que me miraba más detenidamente de lo normal. Creo que lo pondré a prueba estos días. Quiero comprobar si sigue mirándome así o si sólo ha sido cosa de mi imaginación. Conté en un texto anterior que hice mis pinitos sexuales con la webcam. Lo cierto es que hubo una época en la que me atraía casi exageradamente. Me daba mucho morbo. Y, además, era una válvula de escape al entorno opresivo en que vivía.
Al principio me contentaba con conectarme con cualquier chico de cualquier país y hacer cibersexo. En definitiva, no era más que masturbaciones compartidas visualmente con otra persona. También probé con alguna chica. Pero llega un momento que suele ser aburrido. La gente va a saco, no quieren hablar antes, casi todos los chicos quieren ir directamente al grano. ¡Si la mayoría ya están empalmados cuando conectas la cámara! Y se la menean, se corren y cortan la comunicación.
Pero he conocido gente muy interesante con estas aventuras y he pasado ratos inolvidables. Recuerdo un chico de Barcelona, muy guapo, con el que chateé durante horas antes de conectar nuestras cámaras. Tenía novia y me aseguró que era la primera vez que usaba la webcam para hacer cibersexo. Me confió que una de las cosas que más le gustaba hacer con su novia en la cama era la estimulación anal. Me explicó que pero que a él le gustaba mucho que su chica le metiera un cirio por detrás. Como me mostré escéptica, me mostró la vela, larga y fina, y me enseñó como se la metía al mismo tiempo que se masturbaba. Me dijo que es bastante más habitual de lo que creemos que chicos heterosexuales hagan esto. Con el tiempo, he tenido ocasión de comprobarlo. También me contó que, aunque usaban habitualmente la vela y que tambien hacían sexo anal normal, a veces le daban a la imaginación y probaban a meterse otras cosas. Me aseguró que en una ocasión en que estaban muy pasados y excitados le metió a su novia un botellín de cerveza (no todo, solo el extremo más fino). Era un chico muy majo con el que seguí en contacto un tiempo.
He tenido otras experiencias muy interesantes con la webcam, sobre todo con parejas. Eso sí que da morbo, ver follar a otra pareja. Pero bueno, creo que por hoy ya basta. Ya sabéis que el martes tuve la sensación de que Javi me miraba de forma distinta a como lo hacía antes. A lo mejor es que me miraba antes así y no me había dado cuenta. El caso es que quiero comprobarlo, pero es difícil conseguirlo sin que se dé cuenta o sin que se piense que le estoy acosando.
Anoche, mientras veíamos Hospital Central en la tele, yo con mi pijamita azul, le pedí que me dejara recostar en el sofá apoyando las piernas en su regazo. Con lo cual, a él las manos le caían a la altura de mis rodillas y muslos. Tuvo sus manos quietas sobre mis piernas un buen rato. Pero de vez en cuando me hacía pequeñas caricias. No aprecié lascivia ninguna en este gesto. Pero en alguna ocasión me pareció que dudaba en seguir con las caricias. De todas formas, estaba muy atento a lo que pasaba en la serie. Cuando, ya al final, la médico lesbiana besa levemente en el cuello a la enfermera, me dijo, medio en broma medio en serio, que le encantaba ver a dos chicas así. Que a todos los chicos les daba mucho morbo. Le respondí, mirándole a los ojos, que a mí también me daba morbo. Enseguida desvió la mirada. Creo que le dio corte.
Y no sé por qué, pues hemos hablado de sexo en varias ocasiones, a veces descarnadamente –recuerdo una noche con unas copas de más-, y siempre de una forma muy natural, haciendo bromas sobre ello. Nunca lo había visto cortado hablando de sexo, más bien al contrario. Igual esta noche, si vemos juntos a la Lorena Berdún, aprovecho y le hago algún comentario sobre el tema que traten, a ver cómo reacciona. Sobre todo por lo que pasó luego.
Es que, antes de acostarnos, nos juntamos en el cuarto de baño para cepillarnos los dientes. Tiene un boca y unos dientes preciosos. Al rato, cuando yo ya estaba en la cama leyendo, llama a mi puerta. “Perdona, te quería devolver el despertador”, me dice. ¿Pero por qué entraba así, con una camiseta y unos slips blancos que se le ajustaban tanto que no dejaban lugar a dudas de lo que tiene entre las piernas? ¿Resultará que se me estaba exhibiendo, cuando precisamente mi intención era la contraria, provocarle yo a él? Por que no es muy normal, él allí de pie, con su paquete a dos palmos de mi cara, poniendo en hora el despertador antes de dejarlo en la mesilla. ¡Pero si va a pilas y nunca hay que ponerlo en hora! Bueno, al menos yo me deleité la vista. No ha podido ser. Javi salió anoche con su novia. Así que ni ver juntos a la Lorena Berdún ni nada de nada. Sandra también salió a dar una vuelta con su chico. Así que estuve solita en casa. No me apeteció salir. Y eso que los jueves suele haber ambiente. Pero estaba un poco desganada. Me ha hecho ilusión ver que ya me ha leído alguien. Y que incluso han escrito comentarios. Intentaré ir contestando a los que me escriban.
Sobre los tres comentarios que hay hasta ahora diré que sí, que soy morbosa, pero no estoy aburrida. No suele pasarme. Sobre exhibicionista o voyeur, pues creo que un poquito de ambas cosas. Me encanta mirar. Y a quién no. Pero también me gusta que me miren. Y no sólo por la webcam. Ya contaré más adelante algo al respecto. Este sábado salí de marcha con un grupo de amigos y amigas. Primero estuvimos en un piso. Cada uno llevamos comida y bebida, así que cenamos y estuvimos bebiendo y riéndonos hasta cerca de la una. Entonces salimos. Fuimos por la zona de la Catedral, Los Toneles, La Parra, Casa Juan. Luego bajamos al Cubitos. Allí me encontré con Michel y en seguida dejamos a nuestras pandillas y nos pusimos a bailar los dos.
Michel y yo somos muy amigos. Aparentemente sólo somos amigos. Bueno, y en realidad sólo somos amigos, lo que ocurre es que a veces introducimos el sexo en nuestra amistad. Nos caemos superbien, pero ni yo estoy enamorada de él ni él de mí. Hace un año aproximadamente nos enrollamos por primera vez. Coincidimos en una fiesta y terminamos follando en su coche. Desde entonces hemos repetido varias veces. Pero sólo nos enrollamos si coincidimos en algún sitio yendo de marcha y si vemos claramente que no estamos emparejados con nadie. Como mis amigos también lo conocen, no ven problema en que los deje aparcados y me quede bailando o charlando con él.
Al rato les dije a todos que me iba ya para casa. Michel dijo que me acompañaba un poco, que me llevaba con el coche. Nada más subirnos, le comí la boca. Estaba bastante borracha, y a mí el alcohol me suele poner la libido a tope. Nos besamos un buen rato mientras él me acariciaba. Tenía las manos muy calentitas. Muy amorosas. Llevé mi mano a su entrepierna y note que ya la tenía dura, así que le dije ¿por qué no vamos a un sitio más discreto?
En Huesca mucha gente joven va a follar con el coche a una especie de pinar que hay junto a la ermita de Salas. Para nada es un sitio discreto. No sé si es por tradición o por no pensar en otros sitios, pero con Michel solemos ir allí. Como de costumbre, había varios coches con parejas dentro. Tiene su morbo pensar que estás follando y que a tu alrededor, a sólo unos metros, hay un montón de parejas que también lo están haciendo. Algunos encienden la luz interior y, si no se han empañado los cristales, en ocasiones puedes verles. En otros se percibe el bamboleo del coche. En verano, con los cristales bajados, se oye de todo, suspiros, jadeos, amortiguadores defectuosos, pisadas de alguien caminando. Porque claro, suele haber mirones. Sombras fugaces que se mueven entre los troncos de los árboles. He llegado a ver a alguno bastante cerca. Con Michel a veces nos hemos divertido intentando verlos y ver lo que hacen, cómo se acercan con sigilo a algún coche y de repente se quedan quietos, mirando al interior. Estoy segura de que algún mirón nos ha estado observando alguna vez mientras follábamos. Y no me siento molesta. A veces tengo la curiosidad de saber qué se debe sentir actuando como ellos. Estando en Salas, alguna vez al salir del coche para hacer pipí o fumar un cigarrillo, me he acercado más de lo debido a algún coche próximo. Pero no me atrevo, no creo que lo haga nunca, a pegar la nariz contra el cristal de un coche para ver qué están haciendo dentro.
Como decía, al llegar a Salas, Michel se desabrochó la bragueta en seguida. Se le había bajado la erección. Así que le hice una mamada de esas que él dice que son de ensueño. Mientras le chupaba la polla, él se las arregló para desabrochar mi pantalón, bajármelo y empezar a acariciarme por encima de las bragas. Bufff, me puse a cien en un momento. Nos quitamos del todo los pantalones, abatimos respaldos e hicimos el amor. Michel se mueve muy bien. Me gusta como lo hace. A lo mejor me está penetrando lentamente, se para, y de repente da unas sacudidas muy rápidas, pero bastante rato, y vuelve a parar, y vuelve a empezar.... despacio, se para, rápido.... No sé, a mi me vuelve loca. No se cansa. Se nota que está bien físicamente. Y además procura ponerse de forma que al penetrarme la polla frote bien con el clítoris. Como casi siempre que lo hago con él, tuve un orgasmo intenso y prolongado, de esos que notas que quizá podría mantenerse durante horas. No suelo gritar, pero tuve ganas de hacerlo. Cuando ya empezaba a dejar de sentir el placer del orgasmo, Michel se corrió también. Le dan unos espasmos muy divertidos. Y aprieta el culito y se le pone muy duro. Luego aún estuvimos un rato charlando y haciendo bromas, pero a mí me pesaba el sueño. Me llevó a casa y dormí como un bebé, feliz y contenta. Anoche me contó Javi que este fin de semana se peleó con su novia y que de momento ni se hablan. No me ha querido concretar el motivo de la discusión. Dice que son una suma de muchas pequeñas cosas, de tonterías, que empezaron por una cuestión ridícula y que acabaron a gritos. No sabe si quiere hacer las paces porque hay cosas de su carácter que no le convencen. Es muy testaruda, quiere tener la razón en todo y siempre hay que hacer lo que ella dice. No lo he visto muy triste ni contrariado. A mí la verdad es que ella me cae bastante mal, pero nunca se lo he dicho a Javi. Es una creída, orgullosa y vanidosa. La típica niña mona y ñoña. Mona es un rato largo. Es guapa y tiene un cuerpo muy bonito. Vaya, que está buena la tía. Tiene 21 años, uno más que yo, pero parece que tenga 17. Es una pava. ¡Vaya, la he puesto de vuelta y media y no era mi intención! Bueno, que se fastidie. Resulta que Javi también le contó lo de su novia a Sandra. Me lo ha comentado ella esta mañana. Nos hemos puesto a hablar de ella y la hemos despellejado. ¡Somos unas brujas, jajjajaj! Le habrán pitado los oídos. Sandra opina que Javi no está enamorado de ella ni mucho menos, que sólo iba con ella por estar con alguien, porque está buena y por sexo, pero que en realidad no le gusta su forma de ser. Me ha preguntado si no me había dado cuenta que últimamente follaban menos. Me he hecho la loca, cómo me voy a fijar en algo así. Pues hace varias semanas que, al menos en casa, no lo hacían, me asegura (y yo lo ratifico para mis adentros, pero claro, lo han podido hacer muchas veces cuando no estabamos nosotras en casa, no hay porqué follar solo por las noches). Yo, por ejemplo, prefiero hacerlo cuando no están ellos en casa, aunque tampoco es que me preocupe o me moleste que estén. Pero claro, si tienes que salir al baño, o ir a la cocina, o lo que quieras, pues no te tienes que preocupar de si vas o no vas en pelotas. Me encuentro deprimida. No me pasa muchas veces, pero de vez en cuando me dan bajones tremendos. Creo que todo me sale mal. No tengo ganas de estudiar, ni de salir, ni de comer, ni de nada. Es un desánimo general. Sólo suelen ser dos o tres días, pero lo paso fatal hasta que me recupero y me animo. Soy de natural alegre y extrovertida. Por eso se me nota mucho cuando me da el bajón. Javi y Sandra se están portando muy bien conmigo, me miman, me hacen cariñitos y tratan de alegrarme. Y yo lo agradezco, aunque en esos momentos, no sé por qué, suelo aborrecerlos. Aunque, en el fondo, sé que son dos amores, cada uno con sus particularidades, pero buenos colegas y amigos en los que creo que puedo confiar. Espero salir pronto de esta depresión.
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